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La Galatea (1585) de Miguel de Cervantes Saavedra | Impresiones

"Claramente, cuando se trata de una obra de Miguel de Cervantes, uno debe prepararse para la innovación y el cambio paradigmático de los cánones comunes de la literatura del siglo XVI."
A pesar de que mi anterior afirmación resulta algo ambigua, limitada y digna para una edición Cátedra —que, por cierto, la realizada en 1995 es infame—, es evidente que el ingenio atribuido al autor alcalaíno es totalmente merecido. La Galatea, siendo su primera obra, propone mecanismos innovadores para los libros pastoriles: el mundo complejo narrativo se presenta como un farol que se desarrollaría con mayor maestría en el Quijote —desarrollado inicialmente en el Quinto libro cuando el foco narrativo se centra inicialmente en el encuentro de Timbrio, Nísida, Blanca y Silerio en la ermita para revelarnos que acontecimientos simultáneos suceden dentro de la diégesis—; la laceración de subtramas que pertenecen a otros géneros literarios dota de dinamismo al recurrente contenido que debate sobre Amor; y la crítica a la vida cortesana y pastoril que se compara con los ideales pastoriles resultando en la ruptura de los estereotipos/virtudes atribuidas en ambos casos —pasaje del Cuarto libro donde Tirsi, Damón, Elicio y Erastro discuten sobre este asunto con Timbrio, Nísida y Blanca—.
No profundizaré de forma específica en cada punto, ya que la intención es solamente realizar un mapeo superficial de los elementos destacables de la obra y considero que lo presentado es material suficiente para comprender la admiración que convoca la obra: el texto recurre al entrelazamiento constante de subtramas para enriquecer el mundo narrativo que se presenta dotándolo de una riqueza diegética no común en los libros pastoriles. Inclusive destaca el desarrollo sobre el amor que despliega Cervantes durante la obra, oscilando entre el ideal pastoril —caracterizado por la idealización de la dama, la entrega amorosa hasta las últimas consecuencias y la utilización de elementos mitológicos griegos para el desarrollo del tema— y la crítica a elementos esenciales del amor cortés —obligación de la dama a corresponder al enamorado, la pérdida de la libertad por el compromiso asumido, posicionamiento de la dama como feudo y el enamorado como siervo, entre otros—, siendo siempre dirigidos a la concepción de todos estos elementos a partir del discurso desarrollado del humanismo italiano.

Otra oscilación recurrente en la obra se encuentra en el constante desencantamiento pastoril que pretende Cervantes obtener a través de la ruptura violenta del tono idílico que suele caracterizar estas obras. La muerte violenta de Crisalvo en manos de Lisandro por una justa amorosa, desgarra el locus amoenus desarrollado para presentarnos la historia de estos personajes que pertenecen a una ficción muy cercana a los conflictos nobles en España. Por esta misma razón, resulta revelador que progresivamente el texto vaya insertando ese mundo idílico pastoril dentro de un reino que lo único que trae son traiciones, muerte y sangre.

Por razones lógicas y temporales me encuentro lejos de proporcionar una opinión más elaborada de esta obra. Únicamente quiero destacar nuevamente la impresión que siempre me infunde el príncipe de los ingenios con sus propuestas compositivas y lo maravilloso que resultó leer por primera vez esta obra. Siendo evidente que posee las semillas que posteriormente Cervantes desarrollaría en el Quijote. 




Nota complementaria: Quiero realizar una crítica al pésimo trabajo realizado por los editores de la edición Cátedra de 1995 por resultar insultante la cantidad de decisiones necias que únicamente demuestran completa ineptitud y pobre intención puesta en la edición de una obra tan importante para la literatura en lengua española. Es una burla que los editores adelanten sucesos de la trama de forma tan descarada; no les basta romper el ritmo de lectura para después desgarrar la experiencia estética. Para cerrar este apartado, considero que la nota 82 del libro primero es insultante, está mal localizada en su disposición en el texto y es sumamente redundante. Esto será una característica común a lo largo de toda la edición que demuestra una incapacidad crítica y analítica de la obra. Por otro lado considero que ignora de forma tajante al contenido poético y sin tomar ni siquiera la consideración de proporcionar contexto de las figuras mitológicas. Tengo que admitir que en pocas ocasiones tiene atisbos de un análisis profesional, pero la mayor parte del trabajo es realmente pobre.

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