Sobre la construcción de lo monstruoso | Un poco de divagación Grotesco. Palabra con capacidad de enunciar a la perfección mi experiencia estética. Las palabras se dificultad en su salida por mis dedos y se manifiestan como peñas aisladas. Evoco el momento de enunciación como un bote salvavidas para esta reflexión. Me encuentro enfrente de mi ordenador con un tema claro: lo monstruoso. Este tema nace debido a mi última lectura hecha: El monstruo pentápodo (2016) de Liliana Blum. Una pregunta nace a partir de esto: ¿Cómo son realmente los monstruos? Disculpe querido lector si mis palabras resultan algo confusas de leer. El texto que me lleva a escribir resulta sumamente problemático no por la técnica literaria [1] , sino por su contenido en la diégesis. La narración se centra en Raymundo, un pedocriminal sádico que logra secuestrar a una niña para violarla. Los detalles y la crueldad son descritos de tal manera que llega inclusive a incomodar por el trabajo minucioso en la con...
Una comparación injusta, pero necesaria Es importante destacar un hecho precedente: la lectura previa de la novela Entre visillos (1957) de Carmen Laforet. El aroma desconcertante de sus palabras y sus mensajes intrincados en una aparente crítica al carácter monótono de la vida de la mujer madrileña parecen ser el punto de partida para un texto transgresor. Sin embargo, se queda en la simple representación panfletaria sin acatar una clase de lenguaje literario más impresionante. Tiene valor el texto por el hecho de infiltrar este tipo de discurso dentro de la asfixiante y déspota España franquista, mas no se glorifica con su propia estructura textual. Ante esto, mis meditaciones se dirigieron a la revelación de una clase de tendencia de algunos textos poco privilegiados por priorizar el mensaje ideológico al recurso lingüístico-literario. Por fortuna, mis indagaciones me llevaron a buscar más textos que sean conocidos por su marcado contenido ideológico-crítico. Me encontré en esta ...