Una comparación injusta, pero necesaria Es importante destacar un hecho precedente: la lectura previa de la novela Entre visillos (1957) de Carmen Laforet. El aroma desconcertante de sus palabras y sus mensajes intrincados en una aparente crítica al carácter monótono de la vida de la mujer madrileña parecen ser el punto de partida para un texto transgresor. Sin embargo, se queda en la simple representación panfletaria sin acatar una clase de lenguaje literario más impresionante. Tiene valor el texto por el hecho de infiltrar este tipo de discurso dentro de la asfixiante y déspota España franquista, mas no se glorifica con su propia estructura textual. Ante esto, mis meditaciones se dirigieron a la revelación de una clase de tendencia de algunos textos poco privilegiados por priorizar el mensaje ideológico al recurso lingüístico-literario. Por fortuna, mis indagaciones me llevaron a buscar más textos que sean conocidos por su marcado contenido ideológico-crítico. Me encontré en esta ...
¿Me estoy perdiendo de algo? Usualmente para mis reseñas y escritos críticos intento proponer un narrador cínico y calculador. Sin embargo, con este texto me veo nuevamente en una encrucijada contra mis propios pensamientos. Todo nace de una pregunta: ¿Me estaré perdiendo de algo? Me encuentro ante una novela que es sumamente aclamada por la crítica periodística y académica. No es una mercancía más dentro de la industria editorial, sino un texto que se ha posicionado dentro del canon literario de la tradición hispánica. Un cúmulo de loas y coronas de olivo se presentan como guardianes de esta novela; sin embargo, no encontré ningún rasgo que consideré magnífico o ingenioso. La premisa es prometedora: representación de la vida monótona de un grupo de personajes femeninos que se ven forzadas a corresponder a un sistema que la sujeta a ser esclavas de sus esposos. La táctica narrativa irrelevante: alternancia narrativa entre narradores para realizar una clase de contraste entre sus pe...