Un texto realmente humilde. La premisa es simple: un niño se enfrenta a atisbos de la vida adulta y busca una manera de escapar de ellas. La sexualidad, la política y la muerte son precursoras de inestabilidad para un mundo que resulta sumamente hostil. A su vez existe una reflexión sobre el sentir infantil ante adultos que lo subestiman, el miedo de Andrés está depositado en personajes que lo hacen sentir siervo de sus caprichos. El protagonista busca la libertad que le proporciona una clase de vida adulta, pero sin sus tenebrosidades que estremecen. El mensaje final es claro: la vida adulta es como embarcarse en un solitario atlántico para navegar por un infinito mar. Considero importante señalar el trabajo del narrador homodiegético en la construcción de la perspectiva infantil. Existe una presencia constante de que este narrador no está posicionado desde la representación de una entidad madura, sino se posiciona en el cúmulo de sentidos que solo le puede dar en el ocaso de la inf...
Quiero iniciar este escrito disculpándome con el improbable lector. A lo largo de estas páginas reconocerá en mi prosa un discurso que roza en lo íntimo, casi en lo cursi o patético. Sin embargo, considero que Platero y yo (1917) amerita el trato de una de esas conversaciones que se dan en la oscuridad, mientras las bocas susurran secretos que se desvanecen en el silencio de la noche. ¿Estoy siendo claro? Supongo que no. Quiero decir que este texto está inundando de texturas que evocan el recuerdo y la melancolía, por lo tanto, escribir una reflexión con el monótono discurso académico sería una pedantería digna de cualquier ávido por reconocimiento de la vetusta institución. Por este motivo, me tomo la licencia de proseguir de esta manera. Quienes buscaban algo diferente, perdón la psicosis, pueden abandonar el texto. Retomó el hilo. Anteriormente me queje disimuladamente de la academia y no es por lo menos. Mis palabras estarán plagadas de amargas reflexiones sobre mi capacid...