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El solitario Atlántico (1958) de Jorge López Páez | Reflexión


Un texto realmente humilde. La premisa es simple: un niño se enfrenta a atisbos de la vida adulta y busca una manera de escapar de ellas. La sexualidad, la política y la muerte son precursoras de inestabilidad para un mundo que resulta sumamente hostil. A su vez existe una reflexión sobre el sentir infantil ante adultos que lo subestiman, el miedo de Andrés está depositado en personajes que lo hacen sentir siervo de sus caprichos. El protagonista busca la libertad que le proporciona una clase de vida adulta, pero sin sus tenebrosidades que estremecen. El mensaje final es claro: la vida adulta es como embarcarse en un solitario atlántico para navegar por un infinito mar.

Considero importante señalar el trabajo del narrador homodiegético en la construcción de la perspectiva infantil. Existe una presencia constante de que este narrador no está posicionado desde la representación de una entidad madura, sino se posiciona en el cúmulo de sentidos que solo le puede dar en el ocaso de la infancia. Es innegable que en momentos muy específicos el narrador traiciona este carácter: un ejemplo puede ser la utilización de palabras de difícil empleo para un niño (“almidonada”, “vanguardia de la corriente” y/o “cloroformo”).

Sin más que agregar en los aspectos técnicos, puedo desprender de mí una reflexión sobre el manejo del texto sobre la “adultez”. Considero que probablemente exista una clase de concepción estereotípica sobre lo que es volverse adulto. Para esclarecer mi punto debo primero aclarar algo. A pesar del truco ilusorio que pueda causar el narrador infantilizado, el texto inevitablemente tendrá incrustado dentro de su composición elementos que lo distinga como una obra escrita por un adulto. Para poder observar esto se necesita una simple pregunta: ¿Cómo define la novela la adultez?

De forma breve puedo afirmar que existen tres pilares de cimentación para el concepto “adulto” dentro de la novela El solitario Atlántico (1958): la sexualidad, la política y la muerte. Ejes donde la obra se apoya para representar aquellas situaciones donde la perspectiva infantil destaca por su inocencia. A partir de esto debemos realizar una reflexión crítica y preguntarnos: ¿la adultez solo consiste en esto? En lo absoluto podemos responder de forma inmediata, ¿dónde queda la responsabilidad de los actos o la meditación sobre el mundo por encima de las impresiones? Estoy consciente que el texto no puede abarcar idealmente todos los elementos en las que se embarca la vida adulta; sin embargo, la selección de estos ejes temáticos revela dentro del texto una concepción superficial de lo que es la vida adulta.[1] No quiero caer en la pedantería de académico arcaico y fatuo que exige parámetros intransigentes[2] a un texto literario; sin embargo, considero importante discutir cómo las obras estéticas conciben ciertos conceptos y los representan. Pueden existir dentro de estos conceptos pistas de cómo la superestructura ideológica está funcionando dentro del pensamiento de los sujetos.

Volviendo a la novela, considero que el texto emplea una construcción sumamente reducida sobre la vida adulta. Considero que la selección de los pilares temáticos está motivada indudablemente por la convulsión social vivida en México después de la revolución. Puedo seguir desarrollando más de la fractura posrevolucionarias por un gran espacio de hoja, mas considero que ya me he alargado mucho con esta reflexión y he expuesto lo transcendental. Dejo el tema para otro escrito.

 

8/10



[1] Por si acaso, estoy consciente de que el concepto adulto es una construcción social. Sin embargo, es innegable que existen evidencias físicas en los sujetos adultos que los capacita con mejores habilidades cognitivas por encima de los sujetos en etapa infantil. Todo esto gracias al desarrollo de la corteza prefrontal.

[2] Provenientes de una cloaca ideológica que disfrazan de verdad inamovible.


Nota después de redactar el texto

Estaba apunto de subir el texto al blog y un susurro (de esos tan molestos porque no puedes describirlos de forma precisa) surgió momentos antes de accionar mi dedo: ¿Realmente este texto es una novela? Técnicamente no, esta más cerca de ser un relato por la ausencia de múltiples diégesis y una construcción simple del mundo ficcional. Releo ahora este texto que he escrito y encuentro pequeñas marcas de mi torpe capacidad para seleccionar la palabra exacta. Pido disculpas si el lector y la lectora encuentra también esas ámpulas incómodas.  

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